Según Víctor García Hoz “Aprendizaje es el proceso mediante
el cual una actividad
comienza o sufre una transformación por el ejercicio. Como efecto es todo cambio de la
conducta resultante de alguna experiencia, gracias al cual el sujeto afronta las
situaciones posteriores de modo distinto a las anteriores. La manifestación
del aprendizaje consiste en una modificación de la conducta, resultante
de la experiencia o del ejercicio. El aprendizaje se advierte por el rendimiento
(escolar), pero no se identifica con él. Menos hay que confundirlo con el recuerdo o
evocación (memoria) no siempre presente en el aprendizaje, como ocurre en la
destreza manual y en infinidad de adquisiciones, sólo manifiestas por su repercusión
en otras. La retención memoriosa no es sino una clase de aprendizaje; la evocación,
una de tantas muestras de rendimiento. De un modo general, definimos, de momento,
el aprendizaje sin distinguir del vital, el escolar, ni especificar el profesional,
el artístico, el moral ni cualquiera otro de los posibles”.
(García Hoz, Víctor. Diccionario de Pedagogía. p. 58)
Desde una perspectiva didáctica José
Gil señala que: “Es toda
modificación de la conducta del ser humano, ocasionada por estímulos externos e
internos, y que
persiste, de modo más o menos permanente, durante la vida del
individuo”.
(Gil, José y otros. Terminología básica de curriculo. p. 21)
Siguiendo con el mismo enfoque
Fernández, Sarramona y Tarín plantean que:
“Aprendizaje etimológicamente
deriva de apprehendere: adquirir, coger, apoderarse de, Carmichael indica que hay
aprendizaje cada vez que, como consecuencia de una actividad,
de un entrenamiento particular o de una observación, el comportamiento sufre
modificaciones o el acrecentamiento de un carácter más o menos permanente y, Robert Gagné
considera que el aprendizaje consiste en un cambio de la disposición o capacidad
humana, con carácter de relativa permanencia y que no es atribuible simplemente
al proceso de desarrollo.
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